El Contrato del Alma.
El alma no es gratis.
En un mundo donde los deseos tienen un precio, firmar un contrato puede ser la llave a un poder inimaginable... o la sentencia final.
Yo era una más, perdida entre días grises y noches que no recordaba. Hasta que apareció el Testigo sin Rostro, ofreciéndome algo que no podía rechazar: la fuerza para cambiarlo todo. No me dio tinta. Me dio una pluma hecha de hueso... y me pidió que firmara con mi aliento y una gota de mi sangre.
Desde ese momento, el mundo cambió. Las sombras me obedecen, las palabras que pronuncio se convierten en ley, y el fuego arde sin quemar... pero cada vez que uso mi poder, algo desaparece de mí: un recuerdo, un sentimiento, un fragmento de lo que fui.
Las cláusulas del contrato están escritas en un idioma que respira y sangra, y sus letras se mueven como serpientes. El Testigo aparece en los bordes de mis sueños, recordándome la deuda y sonriendo con una boca que no existe.
Ahora, mi única esperanza es encontrar el Sello Primordial, el único medio para romper este pacto maldito. Pero nadie sabe dónde está... y quienes lo han buscado, nunca regresaron.
Si no lo encuentro, mi alma se disolverá en la nada.
Si lo destruyo... tal vez yo también.