un corazón abierto,
con venas envueltas en un poco de vodka y té de tilo,
lágrimas que se pierden por lugares cubiertos de musgo y semillas sin florecer,
amores y desamores que jamás volvieron a aparecer,
y nosotros,
como hilos deshilachados,
que lo único que esperan es un vendaje,
porque repararse no está en sus planes.
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