Cenizas de dolor

Cenizas de dolor

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WpMetadataNoticeDernière publication mer., juil. 26, 2017
" Estoy destrozada por tu pérdida, no tengo escapatoria de este dolor, y antes de marcharme, dejaré plasmado TODO lo que nunca te dije, y espero hija, que algún día logres perdonarme todo lo que yo no pude." Luego de leer esa introducción a lo que de ahora en más sería su entrada al mundo de la literatura, sopló el polvillo que se esparcía por la carta y lo guardó en su bolsillo trasero, depositó la caja de cenizas de su abuela nuevamente sobre la estantería y bajó de la silla que la ayudó a alcanzar el papel que sobresalía del estante. Con demasiada cautela la acomodó en su lugar y se fue corriendo a su habitación, tenía mucho que conocer de su abuela Rose, y sobre todo de su bisabuela, de la cual jamás había oído hablar antes, y ahora la conocería a través de esas cartas.
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Guido Sardelli siempre tuvo el control. Con su sonrisa y sus chamuyos, las mujeres solían caer en su juego sin que él tuviera que esforzarse demasiado. Pero entonces apareció 𝘦𝘭𝘭𝘢. Abril. Una piba canchera, con una seguridad que desarma y una mirada que promete pero que no se deja. Sabe jugar mejor que él, y lo peor es que ni siquiera parece intentarlo. Es una de esas mujeres que se quedan en la piel, que dejan huella aunque nunca hayan prometido nada. Al principio, Guido cree que es un desafío. Que, con el tiempo suficiente, va a lograr que ella lo vea como algo más que un rato divertido. Pero Abril no se enamora. No como él quisiera. Cada noche es un juego nuevo, un roce que insinúa algo más, una despedida que nunca es un adiós definitivo. Y cuando finalmente se da cuenta de que la quiere en serio, ya es demasiado tarde. Y él, por primera vez, siente lo que tantas veces hizo sentir. Ahora es Guido el que no puede sacársela de la cabeza. El que lee viejos mensajes buscando rastros de lo que nunca fue suyo. El que se ahoga en canciones que no terminan de explicarle lo que le pasa. El que, aunque sepa que no va a volver, sigue teniendo tantas 𝘨𝘢𝘯𝘢𝘴 𝘥𝘦 𝘷𝘦𝘳𝘭𝘢.

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