Mi nombre es Otabek Altin y no puedo escuchar.
Bueno, no es que no pueda escuchar nada. Puedo escuchar el bendito sonido de las motocicletas y... los maullidos de los (a veces fastidiosos) gatos.
No, no soy sordo. Solo vivo en un mundo donde sólo puedes escuchar tu sonido favorito y el de tu alma gemela.
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