Justo en la cima grité. Había llegado y había caído. Dios sabía que había fallado tanto como había intentado. He amado, he odiado, he perdido, he vivido.
Las nubes se mueven con lentitud pero me marcan el final del día, el cielo dando a la noche, obscuro y nublado, con la lluvia golpeando en nuestros cuerpos.
No hay estrellas, hoy se escondieron. Quizás sabían. El cielo esta pesado, casi pegajoso. Hay demasiadas luces en la ciudad.
Londres brilla como si de verdad fuese una última noche, aunque no lo es todavía.
...Aquí estoy, sentada mirando la luna, esperando ver tú reflejo, pero siempre obtengo lo mismo, las estrellas se burlan, mostrándome que a pesar de las distancias hasta ellas están más acompañadas que yo.