El balcón acompañaba el paisaje de los cuerpos desnudos ante la luz de la ciudad, las sonrisas de complicidad de la ropa en el suelo, mientras las medias de ligas en las piernas provocaban miradas calurosas, ante el instante perdido en la comunión de los cuerpos.
Al parecer el orgasmo había eternizado la felicidad de los amantes.
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