Después de mi preciosa historia con Hugo, que desgraciadamente no acabó del todo como esperaba, con una maldita cordobesa que era camarera de día en un bar turístico al lado de la mezquita y bailarina en un club de streaptese en un antro (tenía un cuerpo de modelo, y tres años más, cosa que no hacía la relación ilegal, y aunque me duela decirlo había estudiado ingeniería física, aunque poco le había servido) y unos 1000 km por medio, decidí no enamorarme.
Y entonces apareció aquel subnormal.
Y yo, como soy un desastre que no sé hacer otra cosa, me enamoré.
Yon, te quiero, a pesar de estos 1000km. A pesar de que las relaciones a distancia siempre me fracasen. Quiero probarlo contigo esta vez. Ojalá esta vez salga bien.
Puta distancia. Siempre ahí, para joderme las historias más bonitas. Pero esta, no la vas a romper, distancia.
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