Nathan Lovewood, 1 metro 90 de pura frialdad, fuerza, indiferencia y sensualidad. Todos creen conocerlo, todos le temen y nadie le habla, esa es la regla, nadie le habla.
Todos creen saber la mayoría de sus incógnitas, hasta que alguien descubre su mayor secreto, lo que oculta fuera de clase. Su sorpresa tiene nombre y apellido, Nova Evans, y soy yo. A veces el destino tiene planeados tropiezos en el camino para hacerte más fuerte, y para unir personas. Ninguno esperábamos que acabase como acabó, que pasase lo que pasó.
- Pero si tú no me conoces- digo encarándome.
- ¡Sorpresa! Tú a mí tampoco, te crees que lo sabes todo pero no sabes nada- dice penetrándome con su mirada.
- Yo no me creo nada, pero sé que necesitas ayuda y yo trataba de ayudarte. Todo ese rollo de dar miedo que te funciona en clase conmigo no va- le digo.
- No necesito tu ayuda, te repito que no me conoces, es mejor que te mantengas alejada- me dice acercándose aún más.
- Pero no puedo- digo susurrando mientras me pierdo en sus ojos.
No crei que el amor me llegaría a los 24, mucho menos que era una niña de 17.
¿Problemas?
Uno: es menor.
Dos: es hija del pastor.
Tres: a mi hermano le gusta.
Cuatro: ¡es mi alumna!
Y cinco: es una chica...
Aunque lo último a mi no me importaba.
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En edición.
Finalizada.
Mi gato es el autor 🐱