La última vuelta.
Ser una mujer piloto no es nada fácil. Y tener que mantenerse en la más alta categoría, tampoco lo es.
Desde que comencé tuve que aguantar que muchos hablen de cosas que no le corresponden, que digan que solamente estoy aquí por mi belleza o peor, que estoy aquí por acostarme con alguno.
Pero no me voy a rendir; aún me queda mucho por demostrar. Y por suerte recibo el apoyo de mi equipo y de algunos pilotos.
Hoy en día soy de los mejores pilotos en esta categoría. Prácticamente alcanzo el podio en cada carrera.
Lástima que muy pocas veces puedo llegar al primer lugar.
El primer lugar tiene un maldito dueño, y es Sebastian.
El único piloto qué me cae verdaderamente mal. Y yo a él, por supuesto.
Competimos tanto dentro como fuera de la pista. Y cada vez que nos vemos no podemos evitar molestarnos el uno al otro.
Sebastian es todo lo que yo no soy: egoísta, arrogante, presumido.
Un verdadero grano en el culo.
Pero para su desgracia, estoy demasiado decidida en sacarle el primer puesto.