Las bestias aparecen por la noche, eso todo el mundo lo sabe.
Venom Stanley era considerado una bestia, pero no una de esas que aparecen en los cuentos, peludas y con dientes afilados, no, Venom no era nada de eso.
Él era un asesino, la sangre seca de las personas que había asesinado quedaba marcada como un tatuaje en su piel, el cuchillo era parte de su anatomía, Venom no lo había decidido en ningún momento, simplemente había sucedido, simplemente les había rebanado el cuello.
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