Y sin más, te convertiste en muchos desvelos... Constante fueron mis ganas de aprovecharte, sentir que compartía y agotaba mi tiempo contigo. Ya después no, solo quedaba espacio para la melancolía; eras en un fantasma alimentado por el miedo a olvidar lo que creí puro alguna vez.
Todos los derechos reservados
Únete a la comunidad narrativa más grandeObtén recomendaciones personalizadas de historias, guarda tus favoritas en tu biblioteca, y comenta y vota para hacer crecer tu comunidad.