«Él estaba quemado por dentro. Las cenizas navegaban por su interior, y no había nada que pudiese cambiarlo. Pero de la nada, ella apareció, aportándole un poco de frío a su vida.»
Ella se adentró en aquel bosque, sin saber cual sorpresa se llevaría en aquel momento, sin percatarse de que su vida cambió justo en el instante en cual ella le sonrió...
No se daba cuenta que el bosque siempre la observaba, que los espíritus no la dejarían pasar su tiempo con él.