Estaba muy feliz, muy emocionado, muy de todo, maldición solo quería ir a verlo y abrazarlo. No cabía en mí de felicidad. Pero toda esa emoción se fue al carajo en cuanto al acercarme a su apartamento vi patrullas de policía y una ambulancia. Seguí caminando pensando en qué había pasado. Me dirigí al cuarto piso donde vivía él, y en el momento en que se abrieron las puertas del elevador pude ver como de su cuarto salía una camilla con una persona tapada del todo por una sábana blanca.
More details