Desde que ella llegó a mi vida se podría decir que se convirtió en un gran problema.
Ella no podía evitar mis repetitivas erecciones
- Oh cariño te has ganado un gran castigo. Apreté con ganas
- ¡Oh Daddy!.
Mi patética vida cambio radicalmente gracias a mi oscuro amigo...
Si hubiera sabido en lo que me metía, jamás habria aceptado el trato.
No puedo escapar de él!
Y no quiero hacerlo...