Kenzie tenía sólo 7 años cuando lo descubrió. Fue una total sorpresa para ella y no sabía manejarlo. En su momento lastimó a sus personas más queridas pero con la ayuda de su hermana mayor, Tessa quien tenía 9, aprendió a manejarlo. Aunque sus habilidades eran completamente diferentes, el autocontrol y la paciencia fueron base para poder manejarse.
Por desgracia, Kenzie sufrió algunos traumas que al pasar los años, afectaron su equilibrio emocional y todo se salió de control.
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