La Muerte de Mackenzie Foster

La Muerte de Mackenzie Foster

  • WpView
    Reads 34
  • WpVote
    Votes 2
  • WpPart
    Parts 1
WpMetadataReadComplete Sun, Oct 1, 2017
Mackenzie Foster sin duda sabía cómo llamar la atención. Pero claro, una belleza castaña con ojos azules tan fríos como los mismos polos no pasaba desapercibida por los pasillos de la única secundaria en un pueblo casi fantasma perdido en la frontera entre Nevada y California. Aunque no era solo su belleza casi infernal lo que la hacía prácticamente la reina de las calles desgastadas y polvorientas en las que había crecido. Era que, antes los ojos del pueblo, era un corazón salvaje. Era un huracán de problemas. Una bomba de sensualidad que se robaba la mirada de todos con sus piernas bronceadas y su mala actitud. Era capaz de aplastar el pueblo entre sus dedos y todos se romperían felizmente. Vivía su vida plena y amenamente, aunque gobernaba con mano dura los corazones de todos. Me había cansado de contar el número de chicas que la perseguían pasillo entre pasillo, desesperadas por su atención y por la oportunidad de escalar en la pirámide de popularidad con su amistad, o de contar el número de pretendientes que le dejaban notas de amor en su casillero, le compraban flores y chocolates y le confesaban su amor eterno. Todos tenían el mismo destino: La basura. Aún así, la amaban, por más despreciable que podía llegar a ser. Así que imagínense la reacción de todos el día de su muerte. A decir verdad, no entendía tanto el alboroto; si a decir verdad era cierto que Mackenzie era realmente atractiva (más de lo que me gustaría admitir), nunca la vi como la reina de la preparatoria, mucho menos como un personaje importante para el resto del pueblo. Fue entonces cuando la conseguí sentada en la orilla de mi cama con uno de mis libros favoritos entre sus manos. Estaba ahí. Sólida. Sonriente. ¿Viva?
All Rights Reserved
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.
Illustration

You may also like

  • Siempre de vuelta a ti
  • Éxtasis
  •   La Chica de  Cabello Azul.®
  • ÁNIMA SEDUCIDA
  • Mátame Sanamente
  • Corazones azules
  • Bestia
  • ¿Ella? Simplente Perfecta
  • No soy a quién buscas

Prólogo La primera vez que LingLing vio a Orm, la encontró irritante. Era su primer año en la universidad, y todo le parecía demasiado ruidoso, demasiado caótico. Se sentó en una mesa apartada de la cafetería, disfrutando de su soledad, hasta que una risa estridente rompió su tranquilidad. Levantó la mirada y ahí estaba ella. Orm, con su uniforme de voleibol y su sonrisa despreocupada, rodeada de amigos que parecían iluminarse con su presencia. Se movía con una confianza que contrastaba con la naturaleza reservada de LingLing. Y, sin embargo, cuando sus miradas se cruzaron por primera vez, algo cambió. Orm sonrió, traviesa, y LingLing, para su sorpresa, sostuvo su mirada más de lo necesario. No se hicieron amigas de inmediato. LingLing la evitó, fingió que la risa de Orm no la desconcentraba en la biblioteca, que no notaba cómo su presencia llenaba los espacios. Pero Orm insistió. Le hablaba en los pasillos, la molestaba con bromas, la miraba con una intensidad que la hacía sentir descubierta. Hasta que, un día, LingLing ya no quiso evitarla más. Los años pasaron entre risas, discusiones, celos disfrazados de indiferencia y una cercanía que ninguna se atrevía a nombrar. Cuando aceptaron lo inevitable, cuando sus manos se encontraron sin miedo, el amor tomó su curso. Pero nada era tan sencillo. Ahora, en su último año, Orm debía viajar dos semanas por una competencia de voleibol. Ambas sabían que volverían a verse pronto, pero la despedida se sintió más difícil de lo esperado. Ling no quería ir al aeropuerto. No le gustaban las despedidas. Pero ahí estaba, viendo a Orm avanzar hacia la puerta de embarque. Orm no volteó. No porque no quisiera, sino porque sabía que, si lo hacía, le costaría irse. Ling se quedó mirando hasta que su silueta desapareció. Era solo un par de semanas. Nada más que eso. Entonces, ¿por qué sentía este vacío en el pecho?

More details
WpActionLinkContent Guidelines