Nueva York viste sus calles de hojas secas y cielos grises cuando Santo Andreotti, el hombre más temido de la mafia, cruza el Central Park como quien huye de sí mismo. Está acostumbrado a que todo tiemble ante su paso... hasta que la ve a ella.
Clara Sterling no lo nota. Está demasiado ocupada limpiando lágrimas, atando cordones y cuidando de niños que no son suyos pero que ama como si lo fueran. Es en ese instante-cuando la ve reír con ellos, cuando lo golpea un viento tibio lleno de hojas-que algo en el pecho de Santo se agrieta... y florece.