Mis defectos según ella:
-Eres impulsivo, cínico, irrespetuoso algunas veces, mujeriego, egocéntrico, narcisista, vicioso, ninfómano -dijo todo de corrido y sin respirar. La miré realmente divertido.
Impulsivo:
Caminé entre los bancos y me acerqué a la nueva. Ella levantó su vista y me miró. Frunció el ceño y le sonreí levemente. Me incliné un poco y la besé en los labios. Sus ojos estaban bien abiertos al igual que los míos. Se quedó quieta sin hacer nada.
Cínico:
-No primita, estás equivocada -me puse de pie y caminé hasta ellas. Coloqué una de mis manos sobre el hombro de Valen -¿Y saben que? tienen razón en todo lo que dijeron, así que si necesitan mi ayuda para hacer que Karol salga con Pettyfer, no duden en avisarme que haré lo que sea.
Narcisista:
-No tengo por que responderte -me contestó y la hice girar sobre si misma. Perdió el equilibrio por un momento y la sujete por la cintura. La coloque más cerca de mí. Quitó mi mano, apenas recobró el balance -Haces cualquier cosa por tocarme.
-No es mi culpa que tú me des el pretexto -dije inocente.
-Narcisista -me acusó y yo sonreí.
Ninfomano:
- ¿Qué importa eso? Quiero que me contestes, ¿Por qué? ¿Por qué no me dejas tocarte y besarte hasta que amanezca?
- ¿Dónde estás? -volvió a preguntar.
- ¿Por qué me rechazas?
-Por favor Ruggero, préstame un poco de atención y deja de decir tonterías...
- ¡No son tonterías! -Le dije exasperado -Te deseo de una manera inhumana, de una manera apabullante, de una manera inusual...
-Déjame ir por ti... dime donde estás -pidió.
-No quiero que vengas por mí. Solo te quiero en mi cama, en mis brazos, debajo de mí...
Yo podré ser todo eso. Pero ella es todo eso y muchas cosas más. Ella simplemente quiere volverme loco, ella simplemente llegó para acabar conmigo o tal vez para salvarme.
¿Quién sabe, verdad? Lo único que puedo decirles es que ella es una Peligrosa Obsesión.
-Tus padres me habían dicho que eras muy reservada, pero nunca imaginé que tanto...
-¿Y qué más te contaron?
-¿Qué? -Eso no se lo esperaba.
-Qué que más te contaron. Porque conociéndolos, se habrán inventado unas cuantas más cosas lejos de la realidad. -Lo encaré. -¿Qué sabes? ¿Mis gustos? ¿Mis tallas? ¿Mis pasatiempos? Para ellos soy simplemente una niñita consentida a la espera de que alguien se encargase de mí, y, ¡oh, lo siento! Déjame decirte que fuiste el afortunado. Te ganaste la lotería sin jugarla. Ellos nunca sabrán cómo soy más allá de las enseñanza que me dieron desde que era una cría.
-¿Y como eres en realidad?
-Igual te lo hubiese contado ayer, cuando llegué a esta fortaleza inquebrantable sola... O esta noche, cuando íbamos a cenar juntos.
-¿Ves? Todos tienen cosas que echar en cara.
-¡Es tu culpa! -Me quejé mirándolo incrédula. -Si hubieses ido a buscarme a casa o simplemente haber aparecido ayer o incluso hoy como habías dicho, nada de esto hubiese pasado.
-¿Y qué quieres que haga? ¿Qué deje mis responsabilidades laborales de lado solo por venir a hacerte compañía?
-¡Por ejemplo! -Dije un poco más alto de lo normal.
¿Por qué parecíamos una pareja de verdad discutiendo como si lleváramos muchos años?
-Nadie me dijo que esto sería así...
-Nadie debería estar preparado para ser la moneda de cambio de sus padres, señorita Pearson.