He cometido errores. Los quiero solucionar, pero no puedo. No todo es tan fácil como tomar una pastilla y esperar a que los demonios se calmen. Necesito huir y aún así me quiero quedar, pero lo único que me tenía atada con una soga a este mundo se ha ido por gilipollas. Necesito algo que me sujete o me terminaré poniendo la soga yo solita. Y os aseguro que no la ataré floja.
Ahora aparece el chaleco salvavidas que puede ayudarme a que me deje de ahogar, pero para llegar hasta él necesito nadar veinte leguas. Soy capaz, y estoy preparada.
Pero nadie dijo que fuera fácil.
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