En un escenario donde la realidad parpadea como una señal defectuosa, lo imposible deja de ser excepción y se convierte en paisaje. Luces artificiales perforan la noche mientras fuerzas antiguas, ajenas a toda lógica urbana, se filtran entre grietas que nadie admite ver. Aquí, el orden se sostiene por inercia y el caos aprende a convivir con la rutina.
A través de encuentros tensos, silencios cargados y situaciones que rozan lo absurdo, se despliega un trayecto marcado por fricciones constantes: entre lo que fue y lo que insiste en continuar, entre la supervivencia mecánica y emociones que se niegan a apagarse. Cada instante empuja hacia un mañana incierto, donde el sentido no se promete y las respuestas nunca llegan completas.