ÉXTASIS I
Muchas veces en la vida uno cree tener algún tipo de condena en las espaldas. Quizás intensos cargos de conciencia en donde no podemos volver atrás y solucionar lo ocurrido. A todos nos persigue nuestro pasado, y todos siempre hemos querido cambiar algo de él.
En un siglo y medio no había conseguido olvidar sus ojos. Los veía en pesadillas y los intentaba buscar en la gente, pero nunca los encontré.
Esa era mi peor condena; saber que el pasado no volvería. Y que sus ojos, tampoco.
[TERMINADA 1a parte]