Amor A Jucio

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WpMetadataNoticeLast published Sat, May 4, 2019
Capitulo 1 Otro día más entre tantos, el sol deslumbraba la habitación, por más que no quisiera levantarme tenía que hacerlo . Hoy era mi sexta entrevista ya en cinco meses. Nadie me quería en su bufete por ser la hija de Burny scott el pez gordo de los negocios o como ellos lo llamaban el "chupasangre", porque cuando veia a alguna empresa desolada y en quiebra el la reanimaba costara lo que costara aunque eso significara despedir a todos los trabajadores, echar a bajo el edificio, reconstruir de nuevo y empezar desde cero llevandose así el 80% de los bienes sin tener piedad de nadie. Y fue asi como mi querido padre nos desprestigio, bueno me desprestigio.... Mi hermana Cat salió adelante, que digo adelante se convirtió en la mejor abogada de toda Seatle y así su bufete en uno de los mejores. Os preguntareis porque mi hermana teniendo uno de los mejores bufetes de toda Seattle no me contrata ¿verdad? Fácil, todavía a mis 25 años y con un master en Derecho no cree capaz de poner casos valiosos delante de mi, resumido, ¡que no se fia!!.
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Nunca debería haber aceptado ese acuerdo... Hace treinta días, mi jefa-una tiburona de Wall Street- acudió a mí con una oferta que no pude rechazar: poner mi firma en una línea de puntos y fingir ser su prometida durante un mes. Si accedía, podía rescindir mi contrato laboral con una indemnización por despido "extremadamente generosa". Las normas eran muy sencillas: prohibido besarse y tener sexo. Solo había que fingir que nos queríamos ante la prensa, aunque desde el día que la conocí siempre había deseado borrarle esa estúpida sonrisa de superioridad de la cara. Lo cierto es que no tuve que pensármelo dos veces. Firmé y comencé a contar los segundos que me faltaban hasta librarme al fin de su chulería de alta gama. Solo aguanté un minuto... Nos peleamos durante todo el viaje de cuatro horas hasta su ciudad natal y no conseguimos dar una impresión convincente ante la prensa que nos esperaba. Pero lo peor fue que, justo cuando iba a arrancarle aquel gesto arrogante de la cara, se quitó la toalla de baño delante de mí, a propósito, y me dejó sin palabras con su bien tonificado cuerpo, para "demostrarme quién era la más importante" en nuestra relación. Después me dedicó su estúpida sonrisa de suficiencia de nuevo y me preguntó si quería que consumáramos lo nuestro. Y lo peor de todo es que ese fue solo el primer día. Todavía quedaban otros veintinueve por delante...

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