Luke tiene una muy solitaria y triste navidad, hasta que cierta pelinegra entra al café en el que trabaja y se gana su corazón con un par de mejillas rosadas y lágrimas histéricas.
Por otro lado, está Calum y la necesidad que tiene de molestar a su compañera y sus ganas de hacer todo perfecto. Eso hasta que algo sale mal en el festival navideño de su trabajo y tienen un ligero problema con la decoración.
Luego tenemos a Ashton presumiendo su auto nuevo y su recién adquirido permiso de conducir de camino a la casa de sus padres para pasar unas muy tranquilas festividades, muy concentrado en las señoritas que lo saludan desde la acera como para darse cuenta de que hay alguien cruzando la calle.
Y por último tenemos a Michael, cuya madre lo ha obligado a pasar una muy incómoda Navidad con los vecinos del frente, y quien olvida comprar el pie de calabaza, la única cosa que le ha pedido su madre que consiguiese para ella.
Pero esta es una tranquila novela de Navidad, si están buscando caos y drama no creo que sea el lugar indicado.
O bueno, ¿quién sabe?