Lo que esta en este libro no es un relato de santos ni villanos. Es la crónica de cómo un ser aprendió que la fe no se pierde en los grandes incendios, sino en los pequeños silencios y confesiones no dichas. Entre el humo de las hogueras y la brisa del mar, hubo un jardín donde un hombre murmuró a las flores y otro robó una llave maldita. Esta es su confesión. No espere certezas: aquí solo hay heridas que aún respiran...
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