Miraba el espejo roto de mi cuarto, lo rompí con mi puño, no sentí el ardor de mi mano.
-Conocí al sujeto hace mucho tiempo atrás.. -.
La luna entro por mi ventana, ilumino mis ojos avellana y cerré las persianas con mucho coraje. Me dejo solo y ni siquiera se despidió, creo fue eso lo que me lastimo.
-Ella entro por la ventana, era toda una delincuente..-.
Sus ojos verdes me miraron, ya era noche y las estrellas nos hacían poca luz. Quería lanzarme a besarla, pero el miedo me gano y me quede estático.
-Malcom, si no regreso no llores...-.
-Voy a llorar y bien lo sabes Nicole...-.
-¡Pero es una advertencia!, vas a morir si no me voy de tú vida..-.
-Tomare el riego por ti...-.
Era él padre de Nicole, uno de los mafiosos más buscados del mundo, Josh Paterson o como era conocido "El despiadado".
-Esto es a puño limpio niño, por mi hija...-.
-Derramare hasta mi ultima gota de sangre señor...-.
Miro la carta de su madre, era su despedida, no pudo soportar más tiempo. Tome mi instinto y la abrace muy fuerte, como si no hubiera mañana, para que no cayera le di mi fortalece en ese abrazo.
"Advertencia".
Abbie tiene un problema y la solución está en la puerta de al lado.
¡Ella no ha hecho nada malo! Sin embargo, su excompañera de hermandad la ha puesto en un aprieto en donde su futuro universitario pende de un hilo.
Con el tiempo corriendo, pánico y una mejor amiga experta en dar soluciones, Abbie explora las opciones, pero no tarda en darse cuenta de que Damiano, el frío jugador de hockey y su ceñudo compañero de piso, es la respuesta.