A veces, gritar no es alzar la voz. Es dejar de callar. En un mundo que la ha enseñado a callar, Malia ha olvidado cómo nombrar lo que siente. Ha aprendido a ocultarse detrás de silencios y sonrisas vacías, creyendo que guardar sus emociones es la única forma de sobrevivir. Pero cuando el pasado regresa con preguntas sin respuesta y heridas abiertas, su mundo comienza a resquebrajarse. Mientras explora los fragmentos de su historia, Malia descubrirá que hay fuerza en la vulnerabilidad, y que a veces, encontrar la voz es el primer paso para sanar. "Hablar no siempre salva, pero callar siempre rompe."
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