Hay personas que llegan para quedarse, aunque se vayan. Hay historias que no terminan con un adiós. Solo se esconden, esperando el momento exacto para volver a respirar. Nahia tiene veintidós años, el alma cubierta de tatuajes que cuentan su historia, y un perro llamado Hades que es su sombra más fiel. Ulises tiene veintinueve, la piel marcada por la culpa y la tinta, y un corazón que aprendió a sobrevivir, fuma para no sentir y se aleja de lo que más quiere, creyendo que así duele menos. Pero cuando el destino los cruza de nuevo, nada de eso importa. Ni los años, ni las heridas, ni las cosas que nunca se dijeron. Porque hay encuentros que no son casualidad. Hay miradas que siguen reconociéndose incluso después del tiempo y la distancia, y hay amores que, aunque duelan vale la pena volver a sentir.
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