Entre runas y pociones
El licor es mi pasión; mi diversión momentánea, las mujeres; y mi desdicha más grande, el pasado.
No espero que nadie acuda en mi ayuda, ni aguarde en mi auxilio, pues no importa quién venga y se apiade, ya que eso no volverá a suceder. He de admitir, que hubo quienes se compadeciesen, pero aquellas personas no volverán. No podrían ni nunca podrán, porque están muertas. Yo mismo las maté.