MI PRIMER AMOR
El aire se me escapó de los pulmones. Mis pies parecían clavados al suelo, incapaces de moverse, mientras su felicidad me atravesaba con la fuerza de un rayo. Yo, que había guardado en secreto ese amor no correspondido por él, veía cómo mi propia tristeza se reflejaba en su alegría. La escena era tan cruelmente clara, tan desgarradora, que me sentí invisible. Ella no sabía, por supuesto. Nadie sabía.