
Y pensar que empecé odiandola... Curiosa historia, digna de ser narrada. Maldita enana. +¡Enana!, ¿Sabes lo mucho que te quiero? - Claro que no, si me odias, tonta. +¡Idiota! Te quiero con todo mi ser... Y para siempre. - Te lo prometo. Por siempre...Alle Rechte vorbehalten