Todos conocemos la historia de cupido, de como, supuestamente, un bebé empareja a las personas con arco y flecha. Tan mentira no es; sí, alguien empareja a las personas, pero no un infante, sino, de hecho, un adolescente. Sin embargo, ¿cual es el opuesto de emparejar? Desemparejar, ya que eso no es algo que ocurre por obra del destino, ¿y si te digo que hay una chica adolescente a cargo de que las parejas se dejen de atormentar mutuamente?, extraño ¿verdad? Ellos se conocerán, pero que es lo que ocurrirá, ¿él tendrá que emparejarse a sí mismo?, ¿ella, en algún momento, tendrá que separarlos? Quién sabe, quizá incluso se odien. El final es incierto.
En el amor, nadie puede elegir a su amado. Nadie, absolutamente nadie, elegirá cómo enamorarse o saber siquiera si es la persona correcta. Muy pocos saben elegirlas, y otros lamentablemente no corren con la misma suerte.
A menos que conozcas a un ángel cuyo nombre es Cupido (Eros), que este te asegure traer a tu vida lo que tanto deseas en el amor y, además, con la persona que le dedicas las últimas páginas de tus cuadernos, las canciones románticas, sueños y amor profundo.
Cuando Cupido toca tierra, los llamados por encontrar el amor en sus vidas son atendidos, con la esperanza de que un arco, flechas de oro y plomo sean las respuestas para sus amores casi imposibles o los que aún no conocen.
Algo similar solicitó Gea, quien mantenía una fuerte atracción por Franchesco Pierre, su amigo y compañero de clases. Y el destino... o mejor dicho, Cupido, se presenta en la vida de Gea luego de que esta pidiese sus servicios en el amor. Sin saber que este pequeño acto inocente traería complicaciones a su vida y nuevos lazos amorosos no planeados.
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Portada por: @syuarr
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Historia e idea de mi propiedad, no usar ni plagiar. Gracias, feliz vida!