Cepeda está fuera de la Academia de OT.
Aitana sigue dentro, pero no puede llorar, porque si Mónica Naranjo no lloró en México, sola, con una mano delante y otra detrás, ella no llorará, porque nadie ha muerto.
No ha muerto nadie, pero sí algo.
En ella.
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10 años después, los caminos de Aitana y Cepeda se vuelven a encontrar. ¿Qué les tendrá preparado el destino para esta segunda parte de la historia?
Uno siempre recuerda esos besos en los que se olvidó de todo💙💛