En Chile normalmente existen los González, López, Pérez, Rodríguez. Pero la hueona de la Chela era Nehuel. Sipo, Nehuel.
Corría la sangre mapuche por sus venas. Era chora hasta más no poder, más terca que la conchatumare. Pero como toda chora, tenía una debilidad, y esa debilidad tenía pico y una sonrisa culiá que le hacía mojar los churrines.
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El Maxi creía que la Valentina era maraca, no estaba esquivocado, pero no era una maraca cualquiera. Era una maraca enamorá, ¿de quién? Del hueón que más la odiaba, el Maxito.