
A todos (si, a todos)se nos cruzó, evanescente, el deseo de matar a los padres. Sin embargo, no somos capaces de hacerlo. En esta tímida y principiante historia, que se desarrolla en una tarde, se desplegará la manifestación de un deseo tan ecuménico propio de jóvenes que apuntará a la raíz del desespero de un muchacho y su hazaña por abandonar su responsabilidad: la escuela.Todos los derechos reservados