- Dayte mne to, chto u vas yest', i ukhodite otsyuda pryamo seychas.
La chica que ahora tengo delante me mira desconcertada, parece que no me entiende. Llevo horas andando por este lugar para evitar que alguien entre sin antes saber que no va a causar ningun problema. De primera tengo que admitir que no tiene nada de malo, se ve incluso demasiado inocente, pero me han enseñado que esta el ser más angelical del planeta puede ser el que cause más daño. Tiene el cabello castaño claro tirando a rubio, sus ojos son dos grandes esmeraldas y su boca más pequeña de lo normal es una tentación para mi. Al verla aparecer no dude en acercarme para vigilarla mejor, se movia de forma extraña, seguro estaba perdida y acabo en el sitio más peligroso para una chica.
- Por favor no me hagas daño o te metere mi móvil por el culo desgraciado - No dejo que se de cuenta de la sorpresa que me ha causado.
Su acento y sobretodo su idioma me hacen comprender que no es de aquí, el vello de mi nuca se ha erizado al escucharla hablar, tiene una voz angelical, por cierto, que hermoso acento. La risa amenaza con salir de mi garganta con esas últimas palabras.
- Slishkom krasivo, chtoby perestat' 'tsenit' tebya.
Esta embobada mirandome, como si fuera un extraño ser, por suerte no sabe que hablo y entiendo su idioma, eso me da ventaja.
- Sueltame, no te tengo nada para darte, busco salir de aquí - Forcejea mientras habla.
Escucho unos pasos cerca de donde nos encontramos, sino me equivoco tiene que ser Donik, ese cabrón esta buscando a chicas perdidas contínuamente y ellas sin saber aceptan su ayuda, el único inconveniente es que si aceptan no volveran a ver a su familia. Aprieto mi cuerpo contra el de ella, le hago un gesto para que no hable y me siga la corriente, estamos en un lugar visible para él y movernos solo conseguiría llamar su atención. Solo me queda una opción, no dudaré en tomarla y probar esa dulce tentación tan deliciosa..
Dilan Susext, el maldito hombre más deseado de la ciudad La Perla, ¿Fetiches?, mujeres rubias, ojos claros, delgadas, y modelos. Miembro propietario de la compañía familiar de entretenimiento más grande del país; S.S.T. Entertainment.
Todo resultaba bien, hasta que por una demanda extraña lo hace necesitar a aquella abogada que él tanto detesta; Vallolet Sommer, abogada reconocida que tiene en común una sola cosa con Dilan, y es que también lo detesta.
Entre odio, mentiras y tensión sexual, evidencia Dilan algo que nunca había sentido. ¿Del odio al amor hay un paso o más capítulos por leer?
***
-¿Respeto? -pregunta en burla-, ¿Cuál respeto? -Vuelve a preguntar para luego sacar una falsa risa-, si es que tú no puedes ver una maldita escoba con falda porque y te la quieres coger.
-No todas -Respiro para controlarme-, fíjate que tú no me inspiras ni una mínima erección -digo y sé que eso fue demasiado, pero que se joda.
Ella hace un movimiento con el cabello hacia atrás y sonríe -Eso me tiene sin cuidado, estúpido -Vuelve y coloca los brazos cruzados-, sé que te gustan las mujeres fáciles e insípidas.
Respiro -Fíjate que tienen un gusto que tu jamás tendrás.
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