Te vi, sentado en ese banco. Tan solo, pero con solo ver tu cara me di cuenta de que no eras un chico introvertido, pero parecias un santo. Que mal estaba.
Al principio creí que solo era un nuevo entretenimiento, luego te conocí y sin querer te convertiste en alguien más, sin embargo fue demasiado tarde, pero se que nos volveremos a ver y te estaré esperando.