James tiene dieciséis años, y padece de una enfermedad nada común: la neurofibromatosis. Sin embargo, no se rinde, y quiere formar parte del mundo que en varias ocasiones nunca lo aceptó. Mathilde, de la misma edad que James, es una chica tímida con un pasado, que ha arruinado una vida de falsas ilusiones. En el instituto, ambos aprenderán dos lecciones: Compartir lo que se esfuerza en obtener, y que nada es para siempre. Sin embargo, ambos serán sin saberlo, cargos de ellos mismos y sus decisiones. Y, al final, esta novela nos enseña a nosotros mismos que la perfección no es necesaria sí vamos a ser felices por nosotros mismos.
Layla, una chica de dieciséis años, sufrió de una enfermedad. Al poco tiempo, esta regresa, pero no le desgarra la esperanza y felicidad que ella siente de salir adelante. Siempre sintió el desprecio de su papá, gracias a su abandono y este vuelve, para rogarle su perdón. La chica tiene la compañía y amor de sus amigos y su madre, que nunca la abandonó. Se ve orillada a tomar la decisión más importante de su vida, para no hacerle daño a su pareja y a sus amigos.
-acepto cualquier tipo de reseñas-