Nicky, mucho que olvidar, poco que ganar; y así es como le va. Visto así, cualquiera diría que el destino la puso en su camino, dispuesta a revolver su vida, a poner su mundo patas arriba... Dispuesta a ser su cliché personal. Sin embargo, él no cree en los clichés de película, en los clichés de novela juvenil romántica que le gustan a su hermana de 14 años. No. Él vive el presente, vive el dolor, la rabia, vive su infierno personal.
Porque sí, todos sabemos que el instituto, a los diecisiete años, es un completo infierno, pero al menos Nicky consigue lo que nadie se atreve a intentar en el colegio en el que reinan las animadoras y los jugadores de fútbol.
Visto así, su hermana se moriría por leer la historia que vive Ry, siempre y cuando no sepa la verdad, ni ella ni nadie; esa es la única condición.
Un internado una chica queriendo olvidar sus problemas y pasado. Un chico que para los demás es típico BadBoy pero nada es como uno aparenta. Una mirada a lo lejos unos ojos azules claros, unas pecas inolvidables. Un encuentro verdades, secretos y tención mucha mucha tención. Por qué a veces nada es lo que parece. Un juego. Desatará más de lo que debería sentimientos ocultos y una sola verdad.
Por qué esas pecas son mías.
Está historia no es copia ni plagio si quiera has visto el primer capítulo pues entonces no juzgar gracias por la comprensión, recordad nunca juzgar un libro por su portada.
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-No sé aceptan copias.
-Lectores fantasma no por favor. Hay que poyarnos mutuamente no creen.