
En una muy humilde casa se podían escuchar los alaridos de dolor de una hermosa mujer que daba la bienvenida a una pequeña llamada Deirdre. Era una pequeña de cabellos negros como la noche y ojos verdes esmeralda tan profundos como el mar... TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS NO SE ACEPTAN COPIAS O ADAPTACIONESAll Rights Reserved
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