Ojalá Siempre

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WpMetadataNoticeLast published Sun, Feb 3, 2019
La tercera parte de mis poesías. Eres perfecto. Para mí es como ver por primera vez una persona. No sé cómo explicarlo. No eres normal, eres todo lo que necesitaba y nadie tenía. Acabo de encontrar el otro extremo de mi hilo rojo. Acabo de encontrar el universo.
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Existe una teoría que dice que, a lo largo de nuestra vida, nos enamoramos tres veces. Se llama "la teoría de los tres amores" cada uno llega con una lección distinta, con una enseñanza que cambia nuestra forma de ver el mundo. El primero es Ingenuo. Iluso, puro e inocente en su totalidad. Son las primeras veces, el que despierta las mariposas en el estómago. Es, sin duda, el más puro de todos. El segundo es Aflictivo. Doloroso, desgarrador, como una tormenta que arrasa con todo a su paso. Viene a rompernos, a enseñarnos lo que significa reconstruirnos. Y aunque nos destroza, aunque nos sumerge en el dolor, a veces deseamos que se quede para siempre. Y entonces, en el último suspiro de desilusión, llega el tercero, de forma imprevista. Es el que cura las heridas, el que sana lo roto, el que te hace sentir, de repente, que todo puede ser diferente. Ese amor, con su simple presencia, tiene el poder de desromper un corazón que ya creía haber sido perdido Asher fue el primero. El pequeño que, con su inocencia, me regaló mis primeras formas de amor, las primeras mariposas en el estómago. En los primeros años de nuestra relación, me mostró que la vida podía ser un arcoíris brillante, lleno de colores intensos, pero, con el paso del tiempo, nuestras almas crecieron y se encontraron con una realidad diferente. En el centro de ese arcoíris, las nubes oscuras comenzaron a formar una tormenta, y esa tormenta, en su soledad, amenazaba con sumergir todo en un gris implacable. Una tormenta que me atrapó, que me hizo aferrarme a una idea de amor que ya no era mía, que me condenó a romperme en mil pedazos. Pero aún así, aprendí que, como en todo arcoíris, la lluvia es necesaria para que aparezca. Y El tercero me mostró que la vida puede ser magnífica, una montaña rusa de emociones hermosas, como él la llamaba. Y ahí entendí que, como un arcoíris, el amor tiene colores que brillan sin necesidad de intermediarios, sin que ninguna tormenta los opaqu

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