El no decir nada para Beca es normal, sin embargo a Chloe no le agrada la idea de que su mejor amiga no le confíe y se guarde todo para ella por eso le molesta y sus acciones llevarán a algo que ninguna de las dos esperaba.
No hacía falta que dijera una sola palabra, bastaba con que sus ojos azules voltearan a verte una sola vez para que entendieras todo lo que ocurría en su interior. Chloe la amaba, sus ojos lo decían a gritos, pero su boca lo callaba para salvarla.
A seis horas de ella, Beca entendió que había sido injusta, y supo que tenía que volver.