Ella era más fría que un glaciar infinito, más inteligente que mi madre, más celestial que un verdadero ángel y hermosa como una Diosa. Me enamoré de su enojó, de su carácter, de su indiferencia y mucho más. No sé si ella se enamoró de mi, pero lo que me hizo sentir es mucho más importante que eso.All Rights Reserved