El gato no dejaba de mirarme. Con sus amarillos ojos me acosaba con descaro, aún cuando levantaba su larga pata y acicalaba su anaranjado pelaje, no dejaba de mirarme. Traté de no dejarle ver lo incómoda que me hacía sentir...
Join the largest storytelling communityGet personalized story recommendations, save your favourites to your library, and comment and vote to grow your community.