Me entiendo como una chispa que hizo arder las cenizas que dejaste luego de quemar tu corazón por el miedo de que lata alguna vez. Me defino como las venas hinchadas de tus muñecas luego de cada corte, y la sangre cayendo de los puños que me limpiabas al llegar de madrugada. Me reflejo en la sangre goteada de mi baño un domingo de resaca, en la ansiedad de limpiarlo rápidamente antes de que lo huela la vivora que acepté esa noche. Me repliego ante tu sonrisa y reniego tus ojos a la mitad pegados al brillo del sol. Extraño cada segundo que no recuerdo y detesto recordar extrañarte, como si solo pudiese guardar los detalles que me hacen aceptar no ver tu rostro al caer al suelo rendido; No acepto que sea mi final, porque dicen que la ultima película que uno ve son los momentos de felicidad de su vida.
More details