El Santuario se viste de sombras, y lo que alguna vez fue sagrado empieza a quebrarse desde dentro. Shaka de Virgo, el más puro de los caballeros, se enfrenta a una prueba que ningún dios habría permitido. A su lado, Aioria de Leo se convierte en su guardián, y Mu de Aries, en su espejo más humano. Entre la obediencia y la verdad, los lazos dorados se pondrán a prueba, y el fuego purificará tanto como destruye. Porque hay heridas que solo el amor -o la fe- pueden volver sagradas. "El sufrimiento purifica el alma... pero también puede destruirla." - Shaka de Virgo Advertencia: la historia es original mía pero los personajes no me pertenecen, solo hice un fanfic con ellos. Está historia es explícita, de contenido maduro e incluye non-con.
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