-Mamá, ¿Cómo sería una persona sin sentimientos?
-Nico, no puede existir una persona sin sentimientos, aunque seria como-
-Un animal - La interrumpió mi padre.
-¿Conoces a alguien que no tenga sentimientos?
-Nico, como te dije, no existen personas sin sentimientos.
-Francisca, déjame hablar con el niño. Sí, Nico, conozco a alguien sin sentimientos, el hijo de mi jefe, se llama Jaime Navarro, tiene dieciséis años y es todo un demonio, mi pobre jefe siempre pelea con él porque él no le hace caso. Alguien se acerca a hablarle y él solo te ignora.
-Oh...
Nicolás Gaule es un hombre de 22 años que comenzó a trabajar en la empresa del señor Navarro hace varios meses, y con ese tiempo trabajando, les podía asegurar que su jefe era insoportable. No había ni una cosa que no odiara de este. Era arrogante, enojón (bueno, con los otros, ya que con él definitivamente no era así) y en simples palabras, un levantado de raja.
Pero no decía aquello porque Jaime lo tratara mal, al contrario, el señor Navarro le coqueteaba cada vez que podía hasta sacarlo de quicio. Realmente no lo soportaba, pero es obvio que un día las cosas cambiaron, causando que Nicolás estuviera muy confundido.
Realmente odiaba a su jefe o era eso lo que él quería pero no sentía?