"Nadie se muere de amor" decían. Vivía ciego a voluntad propia de él, no quería aceptarlo ¿Cómo hacerlo cuando cada vez que lo hacía lo golpeaban aquellas únicas promesas que llenaban su corazón de alegría? eso le hacía olvidar una dolorosa realidad. Entendió que no se necesita tener una bala en el pecho para morir. --No quería aceptar que cada vez que miraba tus ojos sabía que te estabas alejando. Las señales eran tan evidentes, mi amor...
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