La vida es como un juego mortal, debes acatar las reglas y jugar como se te ha indicado, es completamente imposible hacer trampa o querer abandonar, existe un juez llamado destino, que todo lo ve, y castiga con severidad a quienes deciden no obedecer las reglas, y Ernesto pagará las consecuencias de sus acciones de una terrible manera, no tener oportunidad para amar como lo hizo cuando debía.
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