Me Declaro Culpable

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WpMetadataNoticeLast published Tue, Jan 14, 2020
Me he rehusado a que un abogado de oficio o propio se siente a mi lado, al otro lado se encuentra el abogado quien se encargara de hundirme - ¿nombre de la acusada?- la voz del juez no se oye para nada agradable - Isabela Evans - ¿como se declara la acusada? - un silencio sepulcral se instala en la sala - culpable señor juez- es la respuesta que sube por mi garganta, sin embargo no la pronuncio por mis labios, de pronto murmullos resuenan por la sala, por el rabillo del ojo veo a los padres de él, quienes posan su mirada en mi por unos segundos antes que la puerta sea abierta de manera abrupta - lamento la tardanza señor juez, mi vuelo se a retrasado... soy el abogado de la señorita Evans - mi corazón comienza a latir desenfrenadamente, cada uno de mis músculos se tensan al escuchar esa voz ¿que demonios esta sucediendo?...............................
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estocolmo
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ARDIENTE

En los pasillos donde la ley se disfraza de justicia, y el poder se oculta tras trajes elegantes y crímenes perfectos, Cassandra Willson libra una batalla que no esperaba perder... contra Eros Beaufort. Abogado brillante, magnético y con un pasado tan turbio como las redes que controla, Eros no solo representa peligro... lo es. Ella llegó para defender causas, pero terminó cayendo en la más devastadora: él. Lo suyo no fue amor. Fue hambre. Fue pecado. Fue una necesidad adictiva que se coló entre las sábanas, entre sus ideales, entre el juicio y la locura. Él no vino a salvarla. Vino a quemarla desde adentro. Por una obsesión que ahora tiene nombre y cuerpo: el de ella. Porque cuando el deseo es más fuerte que la razón, y el amor se disfraza de obsesión, no hay reglas que valgan, ni límites que detengan lo inevitable. Él la arrastra a un juego donde cada caricia quema, cada beso es una amenaza y cada secreto puede destruirlos. Porque a veces el corazón se entrega a quien debería destruirte. Y algo aprendió Cassandra Willson: No nos damos cuenta de cómo somos capaces de destruirnos a nosotros mismos por salvar a otros. ¿Puede un alma sobrevivir al fuego de una obsesión? ¿O simplemente se aprende a arder... hasta que ya no queda nada? ¿Y si perderse en la oscuridad de Eros Beaufort es la única forma de salvarse?

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