
El mundo como se conocía en el siglo XXI ha cambiado por completo. Los humanos han desaparecido, culpables de su propia extinción. Lo único que queda de ellos está mezclado con las nuevas razas de las fuerzas de la luz y de las sombras. Los Luxius, híbridos de ángeles, hadas y mortales, encadenados a cuerpos pálidos, casi blancos, ojos tan amarillos como el oro, cabellos largos, rubios, y bocas perfectamente rosadas. Considerados criaturas divinas, los Luxius residen en los jardines del Edén, exactamente en el hemisferio derecho del planeta llamado Imperio, lo que antes fuera la tierra. Viven en paz y armonía con los animales que sobrevivieron a la Gran Guerra, así como con sus padres, los ángeles y las hadas, en un ambiente lívido, alegre y pacífico. Su territorio, conocido como Lighten, fue reconstruido por el Dios de Dioses, Yahvé, para servir como paraíso para las almas puras. Era el cielo de los justos donde sólo podían caber sentimientos como el amor, la caridad y la templanza. En cambio, en el hemisferio izquierdo, sitio nombrado Darkten, todo era tinieblas y odio. Ahí habitaban los Umbras, híbridos de demonios, vampiros y mortales, que se empeñaban en perpetuar el infierno de la Gran Guerra en Imperio. De cabello largo, encrespado y negro, estatura elevada, estructura fuerte y ojos tan escandalosos como los diamantes, los Umbras desconocían lo que era la compasión. Vivían alimentados del rencor que le guardaban a los Luxius por haberse quedado con la tierra prometida mientras ellos se pudrían en Darkten. Los vampiros y demonios, padres de los Umbras, habían sido degradados a simples trabajadores y sirvientes, y eran los últimos en la cadena de mando. El día menos pensado, una Luxius llamada Kelight, se verá forzada a renunciar a los suyos para ser partícipe de un plan más grande que su propia voluntad. La vida siempre se abre paso, más allá de la luz y la oscuridad.All Rights Reserved
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